Diario de vida académica

Desde que llegue a Barcelona estuve buscando en varias librerías qué cuaderno comprar para el master. Puedo sonar recontar nerd, pero desde el colegio me entusiasmaba con la compra de útiles y era de las que tenía forrado todos los cuadernos y las carátulas listas desde febrero. Hubo un momento en el que mi hermana supo sacar provecho de mi entusiasmo por forrar cuadernos y luego mi madre, para forrar los regalos de navidad #abusivas jaja

Cuando llegue a Barcelona para iniciar el master, y salía a pasear, cada vez que veía una librería/papelería, entraba y comparaba los cuadernos y libretas. Desde un inicio tenía claro que el cuaderno debía ser empastado (cocido). Para muchos el cuaderno empastado es un problema, simplemente porque no puedes arrancar la hoja. Yo odio arrancar las hojas #cuidemosalosarboles. Recuerdo que en el colegio los cuadernos Minerva se pusieron de moda, y los espiralados eran la sensación, eran los cuadernos de los universitarios y todas queríamos tener el cuaderno espiral #colegiodemonjas. Mi mejor amiga tenía el cuaderno espiral y era super perfeccionista, creo que odiaba el liquid paper, porque si se equivocaba en algo siempre arrancaba la hoja!!!! A fin de año, su cuaderno terminaba flaquito.

Debo confesar que no compro cuaderno con espiral porque odio arrancar hojas para prestar a los que no trajeron su cuaderno 😦 Esto comenzó en la época pre-universitaria. En la pre, varios olvidaban sus cuadernos (o nunca llevaron) y yo tenía que arrancar hojas para prestar. #leccionaprendida? No!

Cuando comencé a estudiar arquitectura, el uso de las bitácoras era casi obligatorio, imposible no prestar hojas jajaja aunque mis amigos cercanos saben que odiaba hacerlo. Recuerdo siempre a las amigas malvadas que rayaban mi bitácora y mi agenda solo para molestar. #malasamigas

Bueno, retomando la búsqueda de cuaderno en Barcelona, hay muchísima oferta, la ciudad esta llena de estudiantes, universitarios locales e internacionales, y hay variedad de cuadernos espiralados de muy buena calidad, y también de los empastados, un poco mas caros. Los cuadernos que encontré en librerías comunes de la ciudad estaban bien, pero son los típicos cuadernos con separaciones con colores #nolostolero, ¿por qué? Tener un número de hojas limitado para cada curso o tema no es lo mejor, ¿qué pasa si no lo terminas? #mehapasado, o pero aún, ¿qué pasa si te faltan hojas? #terror

No me gusta terminar un curso con hojas vacías en el cuaderno, porque: 1. No lo seguiré usando para otro curso, 2. #cuidemoselmedioambiente

Es por eso que para mi tranquilidad mental, y porque ahora soy más juiciosa al elegir los cuadernos y libretas, decidí que el cuaderno que usaré para el master, sería más que una libreta de notas o un montón de papel con la misma información que las diapositivas. Esta vez quería comenzar algo diferente, y Wil me dio la idea de que sea un Diario de vida académica.(Suena super romántico no?, me gusta) Poco a poco les iré mostrando el avance y resultado final.

Estas son las características principales del cuaderno que compre:

  • Cocido
  • Tapa dura color negro
  • Formato A4
  • 80 hojas tono cálido (no son blancas como el papel bond)
  • Aproximadamente 90 gramos
  • Papel sin formato rayado ni cuadriculado

Ahora, ¿se estarán preguntarán cómo separo mis cursos? Bueno, en esta parte debo darle el crédito a mi esposo, otra vez, que me dio la idea de usar mis #washitapes.

Ustedes cómo hacen con sus cuadernos, libretas o bitácoras? Planifican o piensan como usarla? Cuentenme!! 😀

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5 thoughts on “Diario de vida académica

  1. Buscar y encontrar un cuaderno es una experiencia que se repite constantemente en la vida de muchos arquitectos. Buscamos un cuaderno que se adapte a algo que deseamos: un papel para escribir y/o dibujar; poder pintar; que no sea traslucido; que las tapas sean duras; etc. O simplemente que sea un bonito cuaderno. Al final encontramos un cuaderno que nos obliga a adaptarnos a su forma. Y esto es estimulante porque a muchos nos gusta cambiar, variar, renovarnos. De la misma forma en que buscamos nuevas técnicas de dibujo, por ejemplo, la experiencia de encontrar el cuaderno se convierte en una búsqueda incansable por satisfacer un placer, el gusto por buscar, encontrar y redescubrir en cada cuaderno nuestra motivación personal. Para los que amamos los cuadernos cada reencuentro con el papel en blanco es una experiencia estimulante. Tenerlo, conservarlo, usarlo, revisarlo, compartirlo, es un acto sensible. Cada acción en torno al cuaderno nos humaniza. Con rayas, de colores, de distintos tamaños y formas. Cada uno tiene su encanto para su dueño. Cada dueño encuentra su espacio vital para grabar en el, sin querer, su carácter, su forma de ser.
    Exitos en tus próximas incursiones por las papelerías de Barcelona.
    Wil

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